La contribución de los médicos a la salud mental

El mercado mundial de la cirugía estética ha experimentado un rápido crecimiento en los últimos años: en 2021, estaba valorado en 67.300 millones de dólares y se espera que alcance los 201.000 millones de dólares en 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 11,6 por ciento de 2022 a 2031. Podemos atribuir este crecimiento exponencial a la creciente necesidad de la sociedad de realzar los valores estéticos y los estándares de belleza en evolución de nuestro tiempo. A medida que las expectativas de la sociedad sobre la belleza continúan cambiando rápidamente, la gente busca procedimientos de cirugía estética para mantenerse al día con estas tendencias.

Sin embargo, en esta industria en crecimiento, me he dado cuenta de que muchos pacientes tienen expectativas poco realistas sobre estos procedimientos. Algunos creen que la cirugía estética les dará la misma simetría, no conllevará riesgos o garantizará una recuperación indolora. Estos conceptos erróneos suelen provocar insatisfacción y, en algunos casos, empeorar los problemas psicológicos. Esto me llevó a darme cuenta del importante papel que nosotros, como cirujanos plásticos, desempeñamos en el fomento de la salud mental y la conciencia de nuestros pacientes, un papel que va de la mano con nuestra experiencia quirúrgica.

Una parte importante de este cambio de perspectiva es la importancia de establecer líneas de comunicación simples y abiertas con nuestros pacientes. Personalmente, prefiero hacer preguntas abiertas que alienten a los pacientes a compartir sus pensamientos y sentimientos. Este enfoque significa que puedo comprender completamente sus motivaciones para buscar procedimientos cosméticos y puedo brindarles atención que satisfaga sus necesidades y aspiraciones.

El siguiente paso importante para proteger la vida de un paciente es la evaluación preoperatoria. Contrariamente a la creencia popular, esta valoración no se basa necesariamente en el cuerpo; se extiende a la evaluación del estado de alerta mental del paciente. Me baso en cuestionarios estandarizados y conversaciones con profesionales de la salud mental para garantizar que los pacientes estén bien equipados. Estas herramientas me ayudan a identificar posibles señales de alerta, incluidas afecciones como el trastorno dismórfico corporal, ansiedad, depresión, dolor no resuelto, cambios importantes en la vida o antecedentes de múltiples cirugías previas.

Cuando me reúno con pacientes que tienen expectativas o expectativas negativas o poco realistas, entablo conversaciones amistosas con ellos; después de todo, el 100 por ciento de transparencia es la piedra angular de la atención al paciente en cirugía estética. Estas conversaciones giran en torno a la exploración de diferentes opciones que sean sostenibles. Mi objetivo es que estén bien informados y tomen las decisiones correctas.

Como médico, me esfuerzo por centrarme en la salud mental y la autoconciencia de mis pacientes. Las expectativas poco realistas generan frustración y problemas psicológicos, por lo que mi enfoque es ser lo más justo posible con todos. Al centrarnos en la comunicación abierta, realizar evaluaciones preoperatorias y defender una cultura de comprensión, creo que nosotros, los cirujanos estéticos, independientemente de nuestra especialidad, desempeñaremos un papel importante en la vida de nuestros pacientes.

En última instancia, este enfoque indirecto de la cirugía estética no sólo mejora la apariencia física sino que también fortalece la salud mental. Se espera que los pacientes comiencen un viaje que les cambiará la vida bajo nuestro cuidado.

Bilge Gregory es cirujano estético.


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